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quinta-feira, 3 de fevereiro de 2011

Grávida de mim mesma

Por Leandra Migotto Certeza


Estou grávida de mim mesma. A concepção aconteceu tão rápido que eu nem me dei conta que o óvulo foi fecundado há mais de 14 anos, depois de muitas tentativas imaturas. A gestação é dolorida e pesada, e está só começando…

O embrião se contorce a cada nova descoberta. A respiração fica mais lenta ou acelera a cada novo choro convulsivo ou abafado. O medo e a insegurança dão lugar a novas descobertas.

Conhecer a si mesmo no mesmo ritmo que se sente é complicado, mas parece o jeito mais sólido e intenso de se transformar e evoluir. Eu não posso engravidar, mas tenho o direito de ser mãe tendo uma deficiência física! Eu não posso dançar flamenco e tango, mas tenho o direito de me arrepiar quando vejo os corpos se unirem com a alma, a cada passo dos bailarinos.

Queria estar no lugar de quem tem um corpo diferente do meu. Tenho o direito de desejar ser outra pessoa, e como é bom! Não preciso bancar a conformada, aceitar a roupa de heroína (que me colocaram) ou me afundar no poço da depressão. Escolhi o caminho do meio.

Eu não posso fazer amor com tanta volúpia, e em posições que sempre sonhei; mas posso ter orgasmos estupendos! Eu não posso sentir meu corpo mudar, ao abrigar um novo ser em meu ventre, mas posso amar – incondicionalmente – as crianças que habitam e habitarão o meu coração.

Crescer é isso… Lidar com frustrações o tempo todo. Saber que a resiliência é o nome bonito que deram para a capacidade de amar. Eu não posso amamentar um bebê quentinho em meus braços, mas tenho muita seiva escorrendo, pelos fios da minha alma, para alimentar espíritos sedentos.

Eu tenho 96 cm, e o tamanho de quem eu queira ser, a cada novo amanhecer. Eu tenho o direito de me revoltar, quebrar vidraças internas, gritar bem alto e depois adormecer no colo do meu amado. Fui poupada de tantas dores que a ferida só aumentou. A culpa não existe. É um sentimento idiota que o ser humano inventou para se auto-punir, por temer se olhar no espelho. Religião é re-ligar, e não desligar o ser da realidade da sua imperfeição. Mas o melhor mesmo é encontrar um significado novo, a cada dia, para o que podemos ou não conseguimos.

O processo de crescimento é lento, mas tem raízes, tronco, caules, folhas, flores e frutos. Muitos frutos! Não é infértil. É grávido de vida. O meu auto-conhecimento se intensificou com a pancada da impossibilidade de não engravidar nunca. O meu conhecimento sobre a vida; se multiplica cada vez que eu aprendo a me adaptar às potencialidades; e me dou o direito de vomitar o que sei que posso transformar, mesmo que ainda seja indigesto.


Descrição da imagem: foto, em close, das minhas pernas fechadas e com as mãos cruzadas sobre os joelhos, bem no meio do local por onde nascem os bebês. Estou de bermudas jeans super curtas; e sentada em minha cadeira de rodas.

Reconhecimento Internacional do Projeto Fantasias Caleidoscópicas

Fantasías caleidoscópicas

Por Luis Eduardo Martínez

“Siempre he estado orgullosa, incluso en medio de las prótesis, del dolor, de mis formas retorcidas, y la falta de piernas. Siempre me ha gustado sonreír. Siempre sentí atractivo por mostrarme. Por amarme. Por quererme”. Con estas palabras, Leandra Migotto Certeza, una periodista brasileña con una notoria discapacidad motriz que afectó seriamente su crecimiento, da la bienvenida a un osado proyecto fotográfico y literario, donde a modo de ensayo incursiona en su propio potencial erótico. Leandra es una acreditada referente del colectivo de personas con discapacidad en su país, además de reportera de la Red SACI, columnista de la Agencia Inclusive y la Revista Sentidos, activista en derechos humanos de la ONG Conectas y voluntaria de la Asociación Brasileira de Osteogénesis Imperfecta.

El proyecto que Leandra encarna junto a la fotógrafa Vera Albuquerque se titula “Fantasías Caleidoscópicas, cuerpos diferentes, miradas reflejadas”, y se trata de una investigación en equipo que busca retratar la imagen (la mayor parte de las veces, prejuiciosa) que la sociedad tiene de la sexualidad de las personas con discapacidad, a través de: un ensayo fotográfico sensual, una exposición itinerante, dos publicaciones y charlas interactivas sobre salud sexual en instituciones educativas y centros culturales de Brasil y otros países interesados en el proyecto.

Para la fotógrafa, este proyecto cuestiona los patrones de belleza instituidos por los medios de comunicación o por la moral dominante, resaltando la posibilidad de una democratización del placer, una igualdad de los derechos sexuales, una disposición de las mentes y de los corazones contra los juicios previos y los preconceptos.

Por su parte, la periodista y activista señala que dar voz a estas imágenes (donde además participan distintos colectivos marginalizados) es importante en cuanto registro fotográfico, pues el enfoque central del proyecto está en el arte y en la educación como agentes de transformación de la realidad, aliados a la palabra, como testimonio de un poder capaz de cambiar a la sociedad.

Siendo mucho más que una mera muestra sobre arte y erotismo, Fantasías Caleidoscópicas reúne una reivindicación social, un proyecto educativo y, por sobre todo, un ejemplo de vida, donde Leandra comparte testimonios pocas veces manifestados en sociedad por parte de una mujer con discapacidad. “Conocí otras bocas, probé otros gustos, sentí otros perfumes, toqué otras pieles, conocí otros cuerpos. Pero siempre de personas con alguna condición física diferente de lo que la sociedad nos impone como patrón. Fueron experiencias únicas y muy significativas para mi madurez sexual. Me enamoré bastante, pero siempre en procura de algo más allá del deseo carnal. Viví intensamente cada fantasía sexual y experimenté muchas sensaciones deliciosas… Pero todo fue hecho siempre a escondidas. En el fondo no me asumía. No asumía que tenía un cuerpo preparado para seducir. No me imaginaba junto a alguien que no tuviera una discapacidad física”, comparte Leandra en el site de sus Fantasías Caleidoscópicas.

Para Leandra, este proyecto ayudará a la sociedad en general a derribar los límites de su percepción de lo bello y lo deseable, pero por sobre todo permitirá a las familias de las personas con discapacidad considerarlos y respetarlos como seres sexuales. “Lo más difícil todavía es mostrar a mi familia que ya crecí. Que no soy una niña y menos asexuada. Cuando comencé mi última relación escuché comentarios terribles que me rasgaban por dentro. Las personas que más amo en la vida no creían que yo pudiese ser, simplemente, feliz. ¿Por qué será que los padres de las personas con discapacidad no aceptan que sus hijos tienen sexualidad? ¿Por qué será tan doloroso para ellos asumir que sus hijos pueden ser felices realizándose en la cama (en el sofá, en el suelo, en la escalera, en el ascensor…) con sus cuerpos, simplemente diferentes? Espero que un día, todos aprendan que la simetría y la perfección fueron conceptos creados por ellos mismos, por lo tanto, pueden ser destruidos en cualquier momento”.

En este proyecto no hay espacios para la complacencia de una mirada segura de sus búsquedas, anquilosada dentro de patrones establecidos. Cada imagen, cada testimonio ironiza sobre los parámetros de lo aceptado y abre una brecha para la reflexión seria y comprometida acerca del daño que los preconceptos generan en la sociedad y la propia persona que los sostiene. “Es terrible sentir que los prejuicios todavía están tan arraigados. Existen varios pésimos profesionales de la salud que, simplemente, ignoran la sexualidad de las personas con discapacidad. Yo misma sufrí una agresión tan intensa que nunca va a cicatrizar. A los 18 años, fui obligada a visitar a una ginecóloga amiga de mi familia. Una mujer amarga, estúpida y totalmente antiética. Incrustó un libro de anatomía en mi cara, me trató como una niña y me dijo que yo no tenía derecho de usar mi cuerpo para nada. Me prohibió tener relaciones sexuales, y luego -mirándome a los ojos y apuntando con el dedo a mi nariz- que yo no podía hacer nada con mi cuerpo sin antes hablar con alguien de mi familia. Además de todo esto tuvo cara para preguntarme si ya había tenido novio. Quiso saber, en detalles, todo lo que yo había hecho con él. Me obligó a contar todo. No respondió ninguna de las preguntas que le hice. No esclareció ninguna duda. No me informó sobre métodos anticonceptivos ni sobre enfermedades de transmisión sexual. Y lo peor de todo es que se negó a examinarme”.

Vera Albuquerque y Leandra Migotto Certeza han asumido sin dudas un proyecto verdaderamente integral y esclarecedor acerca de la sexualidad y el erotismo en las personas con discapacidad, que no sólo permitirá abrir este espacio vedado hacia la sociedad en general, sino que por sobre todo servirá como inspiración a muchas personas con diversidad de condiciones físicas y sensoriales para auto-explorar el variado universo de su sexualidad.

“La idea es decir a una sociedad anestesiada (esperamos que no esté ‘en coma’) con la dictadura de la belleza ideal, de la perfección, de los cuerpos saludables y bien torneados, de las formas esbeltas, que la seducción, las fantasías, los amores, las pasiones y la sensualidad están en la diversidad de cuerpos, miradas, perfumes, gestos, colores, formas, tamaños, palabras, texturas, sonidos y sentimientos, caleidoscópicamente humanos”, concluye Leandra.

Fontes: http://www.minusval2000.com/relaciones/ArchivosRelaciones/erotismo_y_sensualidad.html


http://www.elcisne.org/ampliada.php?id=1495

quinta-feira, 28 de janeiro de 2010

A Sexualidade da Pessoa com Deficiência

O artigo: "A Sexualidade das Pessoas com Deficiência", pulicado aqui em inglês, pode ser lido em português na íntegra, ilustrado com os sábios e lindos cartuns do desenhista Ricardo Ferraz no link:

http://www.inclusive.org.br/?p=12340